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La
propuesta sobre los anuncios de prostitución hecha por este cuaderno mueve el cocotero. El director de
La Razón, Francisco Marhuenda,
ha dicho que se negará a publicar esos anuncios si todos los demás lo hacen. Me pasa el dato
El Gran Carlos.Ja. ¿Caradura o cobarde? Caraduras y cobardes todos ellos. Eso es lo que han dicho siempre para acabar en nada. Como la famosa
recomendación del Congreso de los Diputados español.
Prefiero los valientes:
Avui, Público, La Gaceta de los Negocios, 20 Minutos. Jesús Maraña, Subdirector de
Público, dice que no publican esos anuncios
por deontología. ¡Muy bien! Los demás los publican por falta de. Víboras.
Así va, claro: España es el país de Europa con más prostitutas: 350.000.
Puede ser peor. Luis Antonio de Villena [foto, abajo] publicaba el otro día en
El Mundo un artículo en el que pintaba una visión idílica de la prostitución
libremente consentida, etc. con referencias (otra vez) a los salones decimonónicos franceses, su rapé, sus escotes, sus espectáculos. No podía ser en otro diario. De Villena tiene la cola de paja, como tantos conocidos con sus mismas preferencias sexuales. Sólo que el público ingenuo, que no está en la pomada, no puede saberlo. Es un abuso.
Su argumento va como sigue:
Pero, ¿qué ocurre con la mujer o el hombre que voluntariamente desea alquilar su cuerpo [...]? La respuesta del puritano (de fondo religioso) suele ser contundente: no hay tal cosa. Nadie es puta por vocación. Quizá por vocación no [...] pero sí por necesidad de vida. ¿Se es picador de mina por vocación? ¿Se friegan suelos por vocación? Hay muchos -muchos- trabajos duros en los que la palabra vocación carece de sentido. Se es albañil o taxista (a veces doce horas de curro) porque la vida te ha llevado ahí. No por vocación. Pero hay mujeres -y hombres- que prefieren alquilar su sexo en lugar de encallecer sus manos. Es una opción. Ni recomendable ni punible. Algo que debiera hacerse en el estricto ejercicio de la libertad individual. Pero ocurre que el fondo religioso tradicional que vive en muchas de nuestras opiniones, a veces subconscientemente, sigue la axiología, es decir, la teoría de los valores, que las religiones semíticas han otorgado a las partes del cuerpo: alquilar tu cerebro para trabajar es nobilísimo, alquilar tus manos (arar, pescar, trabajar en la mina o cargando sacos) es muy noble, por más que sea durísimo, pero alquilar el sexo -sólo otra parte del cuerpo- es abyecto.
Qué pobreza intelectual, qué demagogia, cuánto prejuicio y frivolidad. ¿No se puede hablar de
vocación a fregar suelos pero sí de
voluntariedad en la prostitución? Acabáramos. Me pregunto si De Villena estudia los asuntos antes de hablar al respecto o lo suyo sólo es estética.
¿Cuántas de las 350.000 son como sus
demi-mondaines Carolina Otero, Cleo de Mérode, Liane de Pougy, hermosísimas y sofisticadísimas mujeres... Pregúntele De Villena a las africanas, a las europeas del Este, a las latinas que hacen la calle. Ah, es que nuestro caballerito no toca ese
género. Ni ese ni el de las
demi-mondaines, me temo.
Él es un dandy, un poeta. Protegido porque es
diferente. Bravo.
De Villena justifica su obra, sus elecciones vitales y también las andanzas de alguno de sus amigos mala e ilegalmente atrapados con las manos en la masa, prostituyendo y prostituyéndose. Si no hay prostitución buena –es decir,
legal, según su razonamiento– más de la mitad de sus libros van al tacho de la basura. Y la otra mitad caen al lado. Eso: un abuso.
¿O es que diez casquivanas ricas que se prostituyen y son amigas –literarias o de veras– de De Villena hacen libre o provechosa la explotación y esclavitud de las otras 349.990? ¿O es que tal vez si te llamas
Liane o
De Merode eres una meretriz buena, con estilo, ma-ra-vi-llo-sa, y si te llamas Exuperancia, Oana o Mariciela eres puta mala, vulgar y tusona? ¿Una se merecen un versito de Don Luis Antonio y la otras sólo un mohín de su naricita? ¿Es ese el criterio?
De ninguna manera. El problema de los villenas se lo dice él mismo: los valores. No su
teoría, sino su ausencia. Esos valores de las
religiones semíticas que él pretende acusar, que son los que acabaron con las injusticias de Roma y de los bárbaros, dieron en la Revolución Francesa, fundamentan nuestra sociedad y llevan a miles de personas a servir a los más pobres entre los pobres. ¿De qué lado está De Villena, los de villenas en la historia de la humanidad? Es
cool echar flores a esas versiones edulcoradas de la Grecia pagana con sus bañitos públicos o a las leyenditas de Egipto con sus pajes adolescentes con falditas. Pero de ese tiempo son también los sacrificios humanos de fenicios y aztecas. Uh, oh, quita, quita: estos paganismos no decoran tanto.
Y deje las casas de lenocinio de la España negra o las hieródulas de la Grecia antigua, tontorrón. ¿Es que tiene nostalgia del franquismo (o sólo de su
tata)? Qué sospechoso que denueste los valores cristianos y alabe los paganos. ¿Se vivía mejor y con más justicia en aquella España o en esa Grecia? Claro que no. Ni la hipocresía ni la ignorancia de unos justifica las nuestras, como tampoco la maldad pasada excusa al desaprensivo de hoy –se llame Liane o Luis Antonio.
Él habla de él mismo, de sus egoísmos y de sus manías. Muérase todo por mi placer, eso dice. Otros quisiéramos que la prostitución no existiera, con sus secuelas de esclavitud, tráfico humano, corrupción y muerte.
A los que usan aquella argumentación suelo preguntar si no les importa que yo mismo les explique a sus hijas o esposas que es muy legítimo
consentir libremente en alquilar su sexo como medio para ganarse la vida. Sí les importa, sí. Cómo se ponen, señores míos, qué ofensa, qué gritos. Pero con De Villena estoy fastidiado: ese argumento no he de poder usarlo.
::: PS a las 19:11 de hoy: escribí esto a las 4 de la madrugada muerto de dolor de muelas. Compréndanlo.
Material para reflexionar: clic
aquí.
Los que no se prostituyen merecen premio en Paper Papers, 15/11/08
Putas por palabras en Paper Papers, 11/4/08